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EL PROFESOR DE RONDA
Medio siglo exacto se cumple de la entrevista de Joaquín Soler Serrano a José
Manuel Rodríguez Delgado en el programa A fondo, de TVE. Para orientarnos en caso
de precisarlo: Rodríguez Delgado (1915–2011) fue un brillantísimo neurofisiólogo
español, nacido en Ronda, pionero en el control de la mente mediante la estimulación
eléctrica del cerebro. Fue mundialmente reconocido por el desarrollo en la Universidad
de Yale del microchip inalámbrico implantado en el cerebro para estimular neuronas, y
también reconocido por su influyente ensayo de 1969 Physical Control of the Mind,
donde propuso el uso de la neurotecnología “para mejorar la civilización humana”.
Fue mundialmente reconocido a la vez que sabio ignorado por sus paisanos, en
chocante contraste con su relevancia internacional. Y eso que su ensayo de 1969 sobre
el control físico de la mente generó controversia ética sobre los límites de la tecnología
y la autonomía humana, lo que a su autor le llevó a vivir –como él mismo apuntó con
ironía y humildad– su “particular momento Oppenheimer”.
Obviamente, el olvido al que le sometieron sus paisanos le fue convirtiendo en
un casi desconocido en su tierra. Y, de hecho, era para mí un completo desconocido el
pasado viernes cuando Gonzalo Herralde, que acababa de restaurar para su sello
Editrama la entrevista de A fondo de febrero del 76, sugirió que me asomara a youtube y
descubriera a una persona que podía sorprenderme: Rodríguez Delgado. Y añadió en
voz baja: “Por su aspecto, recuerda a Peter Cushing”.
¿Al actor Cushing tantas veces Drácula? Tenía que aclararlo, y fui directo a la
entrevista, quedando absorto, primero, por la asombrosa dicción de aquel científico
obsesionado con rebajar la agresividad humana. Y, después, por las sombras malignas
que cruzaron su rostro al predecir un alarmante futuro en el que seríamos manipulados
sin piedad por la televisión y por todo tipo de medios afines a ella…
En la predicción se quedó corto. Y es lógico porque estaba a medio siglo de
donde estamos ahora, justo en estos días en los que ya sabemos que la más peligrosa
versión de la IA se halla entre nosotros. Pero no porque se quedara corto carece de
interés la entrevista de A fondo. Al contrario, ya que nos permite presenciar en vivo
cómo un ser humano, inteligentísimo, audaz, se transfigura ante las cámaras al tratar de
comunicar su entusiasmo ante las inmensas posibilidades de desarrollo futuro del
cerebro humano. Y el suyo no es un entusiasmo ingenuo, pues recuerda que para
Francisco de Asís la levadura del hombre es mala, pero no desdeña que ésta pueda
también mejorarse.
La entrevista es extraordinariamente anticuada y optimista. Y lo mismo da cómo
queramos verla, pues de ella permanecerá siempre la pasión del entrevistado por
mejorar la civilización humana. Además, pensémosla en clave literaria: de la entrevista
se desprende que, al igual que en los avances y retrocesos de la escritura de este país, no
se trata de escribir cosas nuevas, sino unas cuantas líneas que nos recuerden que
podríamos escribir algo nuevo.
Enrique Vila-Matas
Café Perec, El País, 17/02/2026
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