Historia abreviada de
la literatura portátil
¿Ha llegado ya
Emily Dickinson?
»La velocidad de las cosas, que diría Rodrigo Fresán. Parece que haya transcurrido una infinidad de tiempo desde aquel marzo 2002 en que, en un ordenador ajeno, sentí que había quedado fascinado por internet o, más concretamente, por el narrador de historias que se ocultaba en el buscador de google. ¿Quién iba a decírmelo a mí, que tanto me había resistido a la Red?
Al día siguiente me compraba un ordenador, internet por modem vía teléfono y Windows 98. Pero todo esto es hoy memoria extrañamente ya muy lejana. Y raro es decirlo, pero siento que respiro con una pulsión constante de lejanía, como si viviera a finales del XXI. Y es que todo, incluso lo más moderno, se me vuelve enseguida antigualla y recuerdo bien lejano.
“Je me souviens d´internet”, que diría Perec. Dietario voluble, 2008 |