
Modiano et Françoise Hardy, aun bois de Boulogne, 1969

'La Vitesse des choses'. Ro- drigo Fresán. Préface de V-M

Graffiti de Mayo 68 rela- cionado con 'Aire de Dylan'

Escribiendo 'Hijos sin hijos'

HsH

Las cuatro habitaciones
Hammershøi (1914)

Monsieur Vila-Matas en voyage
Envío de Alberto Manguel a V-M
en diciembre 2007


“Michel de Montaigne, que en el siglo XVI inventó el género del ensayo en la torre de su castillo próximo a Burdeos, donde decidió dibujarse a sí mismo en su verdad ordinaria. Toda la literatura de la época moderna nacería en lo alto de esa torre, en el momento exacto en el que Montaigne confesó, al comienzo de los Ensayos, que escribía con la intención de conocerse a sí mismo. Hoy sabemos ya perfectamente qué clase de consecuencias trajo aquello. No mucho después de que en la escritura empezáramos a “buscarnos a nosotros mismos”, comenzó a desarrollarse una lenta pero progresiva desconfianza en las posibilidades del lenguaje y el temor a que éste nos arrastrara a zonas de profunda perplejidad. A principios del siglo pasado, la carta ficticia en la que Hofmannsthal (en nombre de Lord Chandos) renunciaba a la escritura precedería a casos como el de Fernando Pessoa, que percibió muy pronto que la materia verbal no podía llegar a ser nunca una materia plenamente transparente y, consciente de esto, se fraccionó él mismo en una serie de personajes heterónimos: toda una estrategia para poder adaptarse a la imposibilidad de afirmarse como un sujeto unitario, compacto y perfectamente perfilado. Era la misma imposibilidad que, discurriendo acerca de los diferentes estados cotidianos de su humor, ya había apuntado el propio Montaigne en sus ensayos.”
Dietario voluble, 2008

Infinitamente serio
Enrique Vila-Matas
Lisbeth Salas, 2009
La cámara escrita (Venezuela)

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