Cae
Cae eternamente
Cae al fondo del infinito
Cae al fondo de ti mismo
Cae lo más bajo que puedas caer.
Vicente Huidobro, Altazor
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Existe el viaje circular, el del retorno al lugar de origen que describe la Odisea. Pero también existe el viaje sin retorno, la odisea rectilínea y sin Ítaca que transforma a un individuo que ya no regresa a casa. Dentro de este segundo apartado debe incluirse la original modalidad del viaje vertical que es el que, tanto en lo geográfico como en lo vital, emprende el protagonista de esta novela, el septuagenario Federico Mayol —hombre de negocios, aficionado al póquer, nacionalista catalán— cuando al día siguiente de celebrar sus bodas de oro se ve sorprendente y absurdamente obligado por su mujer a dejar para siempre el domicilio conyugal.
Como siempre en Enrique Vila-Matas, pululan los fantasmas de la vejez, la soledad, la locura y centellea el dilema entre supervivencia y suicidio. En esta ocasión en forma de un viaje vertical que es, por su trayectoria geográfica (de Barcelona a Oporto para bajar a Lisboa y después descender a Madeira y finalmente sumergirse en un extrañísimo destino final), una novela atlántica y al mismo tiempo la historia de una iniciación a la cultura, es decir, la clásica novela de aprendizaje, de no ser porque su protagonista tiene una edad en la que generalmente ya nadie aprende nada.
Y al fondo de toda la historia, el drama de una generación de españoles que vio truncada su formación cultural y las libertades republicanas por la guerra civil y los años de barbarie que siguieron.
El viaje vertical es la última novela de Vila-Matas, un autor del que se ha dicho que es «uno de los fenómenos más curiosos, originales y seductores de la narrativa española de nuestros días» (Rafael Conte, Abc), que está inmerso en la «delicada operación de preservar el sentido en el centro mismo del sinsentido, o mejor dicho: de devolverle a éste su íntima coherencia con una maestría que hace de él un autor insustituible» (Ignacio Echevarría, El País) y de quien puede afirmarse que es «nuestro más popular escritor en América Latina» (J.A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia) o, como ha escrito Juan Forn en Página 12 de Buenos Aires: «El mejor escritor de la España actual para una secta cada vez mayor de fanáticos desperdigados por el mundo: de Estocolmo a Veracruz, de París a Cabo Verde, de Lisboa a Praga, de Varsovia a Buenos Aires.»
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Tráiler de El viaje vertical,
de Ona Planas

La familia de Mayol en el film
El viaje vertical

Fotograma de El viaje vertical
de Ona Planas

Fotografía de Enric Montes
de su serie El viaje vertical
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- AA.VV., “Crítica na imprensa española sobre A viagem vertical”, A Phala, 76, enero-febrero 2000, pp. 189-190.
- Basanta, Ángel, La Razón, 21 de marzo de 1999, p. 15.
- Bravo F., Matías, “Hundirse después de caer”, El Mercurio, Chile, 18 de marzo de 2000, p. 7.
- Cabré, María Ángeles, Quimera, 187, 2000, pp. 70-71.
- Càndido da Silva, Joao, “Em busca da Atlántida ”, O Independente, Lisboa, 17 de marzo de 2000, p. 5.
- Carvalho, Antônio, “Viagem de un homem em busca da vida por viver”, Diário de Notícias, Lisboa, 6 de marzo de 2000.
- Castro, Antón, “Extraña forma de vida”, ABC, 20 de febrero de 1999, p. 19.
- Dias de Almeida, Pedro, “O catalão errante ”, Visão, Lisboa, 30 de marzo de 2000.
- Domene, Pedro M., “Vida del turista accidental”, Diario Córdoba, 22 de abril de 1999, p. 43.
- García-Posada, Miguel, “El filtro irónico de Vila-Matas”, El País, 27 de febrero de 1999, p. 4.
- Haubruge, Pascale, “Vila-Matas, l'original”, Le Soir, Bruselas, 13 marzo 2002, p. 42.
- Iriarte, Víctor, “Profundíssima saudade”, Nuestro Tiempo, 538, abril 1999, pp. 24-25.
- Marín, Paco, “El héroe de sí mismo”, Ajoblanco, 117, abril de 1999, p. 61.
- Martín Ahumada, José María, “Caer al fondo de uno mismo”, Diario Málaga-Costa del Sol, 12 de septiembre de 1999, p. 10.
- Martínez de Pisón, Ignacio, “Mi personaje reinventa la cultura”, ABC Cultural, 20 de febrero de 1999, p. 16 y p. 17.
- Masoliver Ródenas, Juan Antonio, “El extraño viaje de Enrique Vila-Matas”, La Vanguardia, 12 de marzo de 1999, p. 5.
- Masoliver Ródenas, Juan Antonio, “El visitante de las islas”, Letras Libres, 18, México, agosto de 1999, p. 94.
- Martínez, Gabi, “Tiempo de descenso”, Qué Leer, 31 de marzo de 1999, p. 18.
- Marks, Camilo, “El futuro de los recuerdos”, Qué pasa, Chile, 17 de junio 1999, p. 86.
- Miguel, Pedro de, “La ruta del turista solitario”, El Mundo, 6 de marzo de 1999, p. 12.
- Ordovás, Julio José, “Viaje al fondo de uno mismo”, Clarín, 20, abril-marzo de 1999, pp. 64-65.
- Puértolas, Soledad, “La novela vertical”, Letra Internacional, 63, julio-agosto de 1999, pp. 66-67.
- Rocha, Rui, “O Narrador Implacável”, Expresso, Portugal, 11 de marzo de 2000, p. 26. También en Correo dos Açores, Azores, 27 de abril de 2000, p. 7.
- Trejo, Juan, “Entre Dostoyevsky y Mr. Magoo”, Lateral, 51, marzo de 1999, p. 22.
- Turpin, Enrique, “Oficio de impostor”, El Periódico, 19 de febrero de 1999, p. 4.
- Valls, Fernando, “Mudar de piel”, Revista de libros, 31-32, julio-agosto de 1999, p. 51. Recogido en La realidad inventada. Análisis crítico de la novela española actual, Barcelona, Crítica, 2003, pp. 291-293.
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