AIRE DE DYLAN
Fecha de publicación del libro: 13 de marzo 2012.
Conferencia sobre Aire de Dylan
26 de abril de 2012, 19h Biblioteca Nacional
Paseo de Recoletos, 22. Madrid
Título: “De cómo la movilidad de la inteligencia y las posibilidades infinitas del arte ayudaron al autor en su azaroso viaje desde la levedad de su Historia abreviada de la literatura portátil hasta su última novela Aire de Dylan, donde se cerró un círculo y la ligereza ha vuelto a ocupar el centro de la escena.” [+]
“Vila-Matas sigue golpeando las paredes interiores de la conciencia artística.”
Domingo Ródenas, El Periódico
“Un maravilloso viaje por la literatura y por la vida. Vila-Matas engrandece a Shakespeare al atreverse a ennoblecer a Hamlet. Grandiosa novela, novela de plenitud, de dominio de la imaginación, de originalidad de la trama, de una dignidad literaria propia de maestro.”
J. García Recio, La Opinión de Málaga
“Sin duda el más arriesgado, inteligente e innovador de las actuales letras españolas.”
Luis Pousa, La Voz de Galicia
“Con escepticismo y con dosis generosas de ironía Vila-Matas elabora una visión inconformista y turbadora de nuestro mundo a la vez que original v brillante.”
Santos Sanz Villanueva, El Mundo
“La novela es absolutamente genial y los últimos capítulos me han resultado los más gozosos (...) Ese humor paródico de Barcelona, de sí mismo, del mundillo intelectual, de la literatura posmoderna, del mundo y de todo, sigue teniendo el peso amargo de la tradición quijotesca o cervantina que ya tenía Dublinesca.”
Isabel Núñez, Zbelnu
“Leo Aire de Dylan. Creo que la de Enrique Vila-Matas es una de las voces más singulares e interesantes del panorama literario europeo actual; le sigo desde hace años y no deja de sorprenderme.”
Antonio Ramírez (librería La Central) en El Cultural[+]
“Ahora estoy leyendo un libro de Vila-Matas. Aunque no leo mucha novela, es un autor que me interesa mucho.”
Me acuerdo de Rilke, para quien la vida en sí, pura y libre de las determinaciones particulares que la califican y delimitan, se parecía a la muerte; lo era en tanto que puro espacio hueco [+]
“Aparte de jóvenes artistas de la indolencia, tal vez eran también o habían empezado a ser una especie de sociedad incipiente. Una sociedad artística de dos, pero que no les extrañaría que abriera caminos y no tardara en crecer. Recordaban vagamente a Marcel Duchamp, que a lo largo de su vida no hizo muchas cosas, pero de vez en cuando hizo alguna. En cierta ocasión, construyó una gota de cristal con aire de París y se la regaló a unos amigos de Nueva York. Aire de Paris, la llamó.
“Como mis amigos tenían prácticamente de todo, les llevé cincuenta centímetros cúbicos de Aire de Paris”, comentaría años después Duchamp.
Vilnius y Débora habían empezado a ser una sociedad que no se dedicaba a nada en concreto, quizás porque deseaba evitar cualquier posibilidad de fracaso y quizás porque, además, era una sociedad que se sentía atraída por lo infraleve, por todas esas cosas –pensemos en un jabón que resbala, por ejemplo- que son, por un lado, tan indeterminadas y, por otro, tan especificas; son todo al mismo tiempo, como la vida misma.
Lo infraleve era, para ellos, el roce de unos pantalones al caminar, un dibujo al vapor de agua, un vaho sobre el cristal de una ventana. Mientras Shekhar intentaba reflexionar sobre la desproporcionada tragedia y misterio de su reloj parado, a Vilnius le pareció que Débora y él, después de su paso por la Bernat, no sólo podían empezar a considerarse una sociedad infraleve, sino que, en homenaje a Duchamp, esa sociedad podía llamarse Aire de Dylan, lo que les permitiría imaginarse a sí mismos como una gota de cristal que contendría la esencia de su época, el aire de su tiempo, del nuestro, de un tiempo ligado en arte al mundo de Bob Dylan, creador escurridizo y hombre de tantos personajes y personalidades.”
CONTINÚA EL COMBATE
(Conferencia del 26 de abril en Biblioteca Nacional)
Hasta llegar al relato Porque ella no lo pidió de mi libro Exploradores del abismo, mi obra se dividió
en dos partes [+]
“El mundo es una ilusión, un escenario en el que todos tenemos frases que decir y un papel que representar. Cierta clase de actores, al reconocer que están en una obra, seguirán actuando a pesar de todo; otra clase de actores, escandalizados de descubrir que están participando en una mascarada, tratarán de irse del escenario y de la obra. Los segundos se equivocan. Se equivocan porque fuera del teatro no hay nada, ninguna vida alternativa a la que uno pueda incorporarse. El espectáculo, al igual que el teatro kafkiano de Oklahoma, es, por así decirlo, el único que hay en la cartelera. Y lo único que uno puede hacer es seguir representando su papel, aunque tal vez con una nueva conciencia, una conciencia cómica.”
Um prolífico escritor vai a um extravagante congresso, para o qual recebeu convite, com alguma estranheza e uma certa inquietação. No mesmo encontro, participa, em lugar do pai recentemente falecido, Vilnius, um jovem criativo com um certo ar de Dylan, que tem como objectivo último da sua vida alcançar o mais total e absoluto fracasso, tema que preside ao invulgar congresso.
Mas fracassar absolutamente não é nada fácil. Que fazer? Nada? Ou pedir ajuda?
O escritor, por sua vez, deseja pôr um ponto final na sua já vasta obra e atingir o silêncio total e definitivo. Fascinado por Vilnius, segue-lhe o percurso e observa-lhe os estratagemas para chegar ao fracasso. É possível que, com a sua improvável união, rodeados e isolados por uma teia de personagens, consigam ter sucesso na busca do fracasso. Talvez o sucesso não seja o que em geral se pensa. Assim, fracasso e sucesso deixariam de ser antónimos, para se transformarem numa mesma coisa.
Como tão bem escreveu um crítico italiano, Vila-Matas «é um funâmbulo que caminha sobre uma linha que não existe».
“Solía decir Banionis, riéndose de la solemnidad de los que pontifican en literatura, que ciertos momentos –aquellos en los que declina la tarde de verano y el primer frescor de la temporada llega para quedarse y uno decide que va a ponerse a leer- eran incluso el verdadero y sencillo tema auténtico de sus libros.
¿Puede admitir un crítico que una corriente de aire sea el centro de un libro?”
(Chet Baker piensa en su arte)
“Tenía decidido secretamente desde antes de conocerles, le dije a Débora, no escribir ningún otro libro, pues estaba muy arrepentido, casi dolorido, de todos los que había publicado a lo largo de mi vida, pero finalmente había decidido prorrogar por unos meses el momento de retirarme, pues sentía que necesitaba contar la sorprendente historia que con ellos de protagonistas me había ido encontrando en los últimos tiempos en la vida real: la historia de cómo un duelo puede ir engendrando una nueva familia a un difunto; la historia, además, de unos jóvenes poéticos y enfermos, redomados Oblomovs, perdidos en el vacío cultural de su tierra y con tendencia a ser, hasta límites insospechados, haraganes y reacios al esfuerzo; una historia de duelo y abismo que, cuando se publicara, seguramente diría mucho más sobre Lancastre que sus propias memorias abreviadas y con el tiempo se leería como su verdadera autobiografía, porque se vería que el alma moderna, el aire de Dylan, la esencia de nuestra época, no podía quedar mejor retratada en ella.”