ENRIQUE VILA-MATAS
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LA ASESINA ILUSTRADA (1977) / EN UN LUGAR SOLITARIO (2011)
La chambre. Balthus, 1954 LA CHAMBRE DE BALTHUS
“Este es el cuadro de Balthus que, cuando terminé el libro, vi en Paris casual- mente -en aquel momento no sabía ni quién era Balthus- y que me pareció que podría ser la portada ideal de mi novela breve, aunque luego ni siquiera se lo propuse a Beatriz de Moura, que fue quien editó el libro en Tusquets en 1977. Actualmente, el libro puede encontrarse en la edición de bolsillo En un lugar solitario, que reune los primeros cinco títulos que publiqué.”
EDICIÓN ORIGINAL Y TRADUCCIONES
En un lugar solitario
DeBolsillo (RH Mondadori)
Barcelona, 2011

La asesina ilustrada, Lumen 2005
Lumen, 2005
Ilustraciones Óscar Astromujoff

La asesina ilustrada, Lengua de trapo 1996
Lengua de Trap
Madrid, 1996

La asesina ilustrada Tusquets 1977
Tusquets, 1977
Cuadernos Ínfimos

FRANCIA
La lecture assassine
La lecture assassine
Passage du Nord/Ouest
Francia, 2003
Trad. Pierre-Olivier Sanchez

PORTUGAL
A assassina ilustrada, Portugal
A assassina ilustrada
Campo das Letras
Portugal, 2005
Trad. A. Rebordão Navarro

ITALIA
L'assassina letterata
L'assassina letterata
Voland. Italia, 2004
Trad. Elisabetta Pagani
y Danilo Manera

RUMANIA
Asasina cultivata
Asasina cultivata
Rao. Rumania, 2008
Trad. Ileana Scipione

  1. Bach, Mauricio, “El libro asesino ”, La Vanguardia , 19 de julio de 1996, p. 46.
  2. Giralt Torrente, Marcos, “Se rescata una novela de 1977 de Enrique Vila-Matas”, El País, 20 de julio de 1996, p. 9.
  3. Kraus Cebalos, Edgar, “Lejos de Veracruz y La asesina ilustrada”, Reforma, México, 14 de julio de 1996, p. 4.
  4. Lindon, Mathieu, “Mort à celui qui lira”, Liberation, París, 9 de enero de 2003.
  5. Llop, José Carlos, “Espejismo del crimen”, Camp de l'Arpa, 50, abril de 1978, p. 54.
  6. Marco, Joaquín, Destino, 2107, 23 de febrero-1 de marzo de 1978, p. 31.
  7. Martins, Juan, “Hay libros que inspiran miedo”, Crítica teatral wordpress, 14 de julio de 2011.
  8. Netcháiev, Juan Ramón, “Espía de sí mismo: La asesina ilustrada y Extraña forma de vida”, Archipiélago, 29, verano de 1997, pp. 129-130.
  9. Paillardet, Pascal, “Les morts et la mort”, Le matricule des anges, 42, 2003, p. 38.
  10. Pàmies, Sergi, “Operación rescate”, El País, 24 de julio de 1996, p. 16.
  11. Parra, Ernesto, “El laberinto barroco de Enrique Vila-Matas”, El viejo topo, 27, diciembre de 1978, pp. 58-59.
  12. Richard. The Illustrated Assassin, Caravana de recuerdos. Julio 2014.
Llovet
«Así, del mismo modo que «La asesina ilustrada» de Elena Villena seguirá circulando y sembrando la muerte al paso de su lectura, así La asesina ilustrada de Enrique Vila-Matas se constituye, obligadamente, como la última novela de tanteo de su autor -ahora Enrique ya no puede detenerse en el punto en que se halla: él mismo acaba de demostrar que descubrir la muerte en la escritura equivale a acceder a la invención novelesca, es decir, a la posibilidad de escribir la mejor prosa de ficción.»
JORDI LLOVET
«Hay libros que inspiran miedo. Miedo de verdad. Más que libros parecen bombas de relojería o animales falsamente disecados dispuestos a saltarte al cuello en cuanto te descuides. Esta experiencia yo sólo la he tenido en dos ocasiones. La primera fue hace mucho tiempo, en 1977 o 1978; leía entonces una novela breve en una de cuyas páginas se advertía al lector que a partir de ese momento podía morirse. Es decir que se podía morir literalmente, caerse al suelo y no levantarse. La novela era La asesina ilustrada, de Enrique Vila-Matas, y que yo sepa ninguno de sus lectores se murió aunque muchos salimos transformados después de su lectura, con la certeza de que algo había cambiado para siempre en nuestra relación con la lectura. La asesina ilustrada, junto a Los dominios del lobo, la primera novela de Javier Marías, marca el punto de partida de nuestra generación.»
ROBERTO BOLAÑO
Vila-Matas y Pere Gimferrer en La Pedrera
Vila-Matas y Pere Gimferrer en La Pedrera
DEL PRÓLOGO DE LA EDICIÓN DE 2005

     “¿En qué momento aprendí a escribir frases literarias? Ahí puede estar el quid de la cuestión, la esencia de todo aprendizaje retórico. ¿En qué momento uno se convierte en escritor? Posiblemente en el momento en que traspasa la frontera que separa una frase vulgar de una literaria. Si no recuerdo mal, Pere Gimferrer, en Itinerario de un escritor cita estos versos de Góngora: «quejándose venían sobre el guante / los raudos torbellinos de Noruega». […] Gimferrer nos explica el significado de estos versos aparentemente difíciles de comprender: el guante es el guante de los halconeros […]. «Los raudos torbellinos de Noruega» quiere decir los halcones que se suponía que venían de tierras hiperbólicas, precisamente de Noruega, que en aquel momento era un nombre genérico y extraordinario.
     Está claro que Góngora podría haber utilizado un lenguaje más directo, más vulgar. Lo habríamos entendido mejor, pero no habríamos leído unos versos memorables, sino una frase de absoluta banalidad prosaica, como una de esas frases que solemos entrecruzarnos siempre con los taxistas de nuestras ciudades nerviosas.
     La literatura apareció en mi guante como un raudo torbellino de Noruega.”
kassel no invita a la lógica fuera de aquí aire de dylan en un lugar solitario una vida absolutamente...
chet baker piensa en su arte perder teorías dublinesca dietario voluble y pasavento ya no estaba
exploradores del abismo doctor pasavento extraña forma de vida parís no se acaba nunca el viento ligero en parma
extrañas notas de laboratorio el mal de montano bartleby y compañía el viaje vertical desde la ciudad nerviosa
aunque no entendamos nada lejos de veracruz recuerdos inventados hijos sin hijos el viajero más lento
suicidios ejemplares una casa para siempre historia abreviada... impostura la asesina ilustrada
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